
Por si había alguna duda de quién tenía que ganar ese partido, la FIFA, después de sancionar al susodicho Tassoti con ocho partidos por el codazo, premió a este pedaso de fistro sesuá con el mayor honor que puede tener un árbitro internacional: pitar la final de un mundial de fútbol.
Ahora ya estamos curados de espanto (ese España-Coreaaaaa, con otro de los pocos árbitros internacionales que me conozco, Al-Ghandur y sus fueras de banda con lineas difusas), y nos reimos de nosotros mismos y nuestro destino incluso antes del partido. Y si no, ojo a la "portada" de Marca.com de mañana por la noche, que ya está disponible en internet,vía soypelopo. No tiene desperdicio:

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